domingo, 25 de enero de 2009

Napoleón Dynamite



Napoleón Dynamite es una de las pelis más freaks que te puedes echar a la cara. Aparentemente no es más que otro film de instituto donde el fracasado social acaba triunfando, pero su ritmo, atmósfera y sobretodo sus personajes son tan extremadamente únicos que no te dejan indiferente: o te encanta o te aburre hasta la saciedad.

Pero vayamos poco a poco: Napoleón Dynamite (Jon Heder) es ese especímen de instituto socialmente defenestrado, que roza el autismo o acaso cierto retraso mental. Es aquel personaje débil física y mentalmente, blanco de todo abusón y víctima de denigrantes bromas para carcajada general de toda la clase (de esas que te avergonzabas por reirte de alguien que no podía defenderse). No es un nerd, es el apestado de clase.

El film en sí no tiene una trama clara, más bien es una sucesión de acontecimientos que ayudan a entender el mundo en el que se mueve Napoleón: su atípica familía , sus amistades (todos ellos apestados de clase también), sus gustos y reacciones; incluso el ritmo de la peli, que no es que sea ágil precisamente, es un reflejo de nuestro protagonista.

Una auténtica cult movie, una rareza que habla de gente rara haciendo cosas raras, unos personajes inolvidables y con uno de esos epílogos tras las letras de crédito que no tiene nombre (esa cancioncilla del hermano, dios qué tío más triste XD)